Sebastian Martinez Angel
EL HIPERTEXTO
El termino
“hipertexto” tiene un origen muy reciente ya que en el siglo XX mas exactamente
en el año de 1965 se le acuño la creación de este termino a Theodor H. Nelson
quien según Aarseth fue el primer individuo en usarlo, pero la idea proviene
del estudio “As we may think”, de 1945, de Vannevar Bush. De igual manera esto
no sirvió de nada ya que este termino solo hasta inicios de los noventa se comenzó
a usar mediante la aceptación global del termino HTML (Hypertext Markup Language).
Jorge Luis
Martínez además afirma en su texto que el hipertexto además es un lenguaje que
permite las diversas manifestaciones verbales como signos de la escritura, la
palabra hablada etc. y no verbales como imágenes y sonidos. Duda el hipertexto
también es un gran avance ya que potencio la lectura mucho más que la de los
textos impresos
El hipertexto,
responde a una necesidad socio-cultural. El potencial actual de lectura
desborda los límites del texto impreso. La explosión de publicaciones impresas
anula el ideal de la modernidad de poder abarcar todo. El hipertexto establece
así una comunión más íntima con el lector, pues la necesidad de participar
activamente produce la percepción –en cierto modo realidad– de que se está
construyendo el texto, al optar seguir una secuencia en lugar de otra posible.
El hipertexto
exige, además, otro nivel de participación que se mantenía atrofiado en el
texto impreso. Me refiero a la necesidad de tener que juzgar en cada instante
los méritos de un hipertexto determinado.
El hipertexto, es
también un nuevo medio de comunicación más acorde con nuestras necesidades
actuales. El hipertexto trae, pues, nuevos modos de comunicación imposibles de
capturar en el texto impreso. Me refiero, entre otros potenciales, a la
facultad de crear un hipertexto interactivo y a la facilidad con que se puede
integrar en el hipertexto recursos multimedia.
Al finalizar
Jorge Luis Martínez dice, que lo mismo que sucede con el texto impreso, el
hipertexto requiere ciertos elementos. Y es George Landow quien identifica cuatro elementos: orientación,
navegación, puntos de inicio y puntos de salida. A continuación se pude
entender mucho mejor estos cuatro elementos.
Orientación: Son los elementos del
hipertexto que tienen que ver con estructuras de ubicación, es decir,
indicaciones que facilitan y se aseguran que el lector sepa en todo momento
dónde se encuentra en el complejo de lecturas el hipertexto.
Navegación:
Además de los enlaces que unen a los diversos léxicos, todo hipertexto necesita
igualmente estructuras de navegación que permitan al lector en cualquier
momento y en cualquier lexía que se encuentre, iniciar una secuencia de pasos
que le lleven a la lengua que desea leer.
Puntos de inicio:
Desde la perspectiva del lector, cualquier lengua puede ser el punto de inicio.
Es decir, el lector puede llegar a un hipertexto a través de un enlace que
encontró en otra estructura hipertextual, y que lo unía con la lengua que era
pertinente para aquel hipertexto, pero que puede resultar muy secundaria en la
nueva estructura de la cual este lenguaje forma parte. El autor necesita
prever, por tanto, que cada lengua de su estructura puede ser el punto inicial
del lector, y estructurar los enlaces en dicha lengua de modo que orienten y
permitan la navegación hacia las lenguas centrales que fijan los objetivos que
el autor desea comunicar a través de su hipertexto.
Puntos de salida:
Algo que también debe cumplir el hipertexto es fomentar los textos abiertos. Es
decir que desde una lengua específica el lector pueda tener acceso a otras
estructuras de hipertextos
Las relaciones complementarias al hipertexto no deben crear
rivalidad. El objetivo de comunicación propuesto podría perderse si el lector
se desviara de un hipertexto a otro. Sin duda los puntos de salida son necesarios
y fundamentales en los hipertextos y es el que realiza el texto quien coloca
dichos puntos de salida o enlaces